Me cuesta aguantar los conflictos: qué hacer cuando te presionan, te exigen y se quejan
Me cuesta aguantar los conflictos: qué hacer cuando te presionan, te exigen y se quejan
Te levantan la voz, te exigen algo, te sueltan un reproche. Por dentro se te encoge todo. Te dan ganas de decir que sí a lo que sea con tal de que se acabe.
Aguantar la presión es una habilidad. Se entrena con pasos pequeños.
La regla principal
No tienes que resolverlo todo ahora mismo. Casi cualquier conversación se puede frenar o dejar para luego.
Primero el cuerpo
Cuando nos presionan, la cabeza funciona peor. Por eso, primero calma el cuerpo. Son diez segundos.
Suelta el aire despacio.
Aprieta los pies contra el suelo.
Afloja la mandíbula y baja los hombros.
Cinco frases que ayudan
Puedes aprendértelas y decirlas tal cual.
La primera es la que mejor funciona. Cuando alguien nota que le han entendido, suele bajar el tono.
Repetir una frase no es de mala educación. No tienes que inventar explicaciones nuevas ni justificarte.
Separa la queja en tres montones
Después de la conversación, apunta qué querían de ti y repártelo:
Es mío. Me equivoqué de verdad. Lo arreglo.
Es mío en parte. Hago una parte y el resto lo hablamos.
No es mío. Es una expectativa del otro o su mal día.
El enfado del otro es una emoción suya. No demuestra que tú tengas la culpa.
Si alguien se queja contigo todo el rato
Escuchar quejas también cansa. Dos pasos sencillos:
Pregunta: «¿Quieres un consejo o prefieres que solo te escuche?». Muchas veces la persona solo necesita lo segundo, y no hay que resolverle nada.
Pon un tiempo: «Tengo diez minutos, te escucho». Cuando pasen: «Tengo que irme. Estoy contigo».
Puedes acompañar a alguien sin cargar con su problema.
Después del conflicto
El cuerpo sigue tenso un buen rato. Ayúdale:
camina deprisa cinco minutos;
lávate la cara con agua fría;
apunta en tres líneas qué ha pasado y cierra la nota.
Pruébalo ahora mismo
Elige una frase de la tabla. Por ejemplo: «Necesito tiempo. Te contesto mañana».
Dila en voz alta tres veces. Tranquila y despacio.
Apúntala en las notas del móvil.
En una conversación difícil solo te sale lo que ya has dicho en voz alta alguna vez.
Importante: no hay que aguantarlo todo
Una discusión o una queja son parte normal de la vida. Los insultos, las amenazas, la humillación y la violencia, no. Ahí no hay que «aguantar»: hay que salir de la conversación y pedir ayuda. Si te amenazan, llama al 112. Si sufres violencia de género, el 016 atiende las 24 horas.
Cuándo pedir ayuda
Habla con un psicólogo o con tu médico si por miedo al conflicto aceptas cosas que te hacen daño, si después de una discusión pasas días sin poder dormir ni trabajar, o si estás mal casi todos los días durante más de dos semanas. Si piensas que no merece la pena vivir, llama ahora al 024 o al 112. Más teléfonos en «Ayuda urgente».
En la app RIVA PSY puedes apuntar qué pasó y cómo te sentiste, y preparar con calma la próxima conversación. Se queda en tu móvil. [Enlace a la tienda o al formulario «Avísame del lanzamiento»]
En qué se basa: habilidades de relación de la DBT, manual de Linehan, 2015 (Guilford).